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Sopa de siglas:

¿qué son RPG, LARP y TRPG?

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Mi primera partida de rol fue un rol en vivo, y ni siquiera sabía muy bien qué significaba aquello. Fue en un local antiguo que una peña había cedido para el evento. La partida se titulaba “la subasta” y la trama general consistía en que todas las personas y personajes allí presentes acudimos a una subasta de objetos esotéricos, algunos falsos y otros completamente reales, cada quien con su objetivo personal. 

Ese local no estaba tematizado, pero yo pensé que sí por los cuadros, las fotos antiguas y demás cachivaches que poblaban el lugar. Me dieron una ficha que me contaba el objetivo y personalidad de mi personaje, algo de trasfondo y poco más. 

Recuerdo estar algo nerviosa por no saber por dónde me daba el aire, pero enseguida comencé a hablar con la gente, con otros personajes y todo fluyó de forma maravillosa. Ocurrían cosas en una y otra habitación, el juego no tenía miedo de que nos perdiéramos cosas por estar manteniendo una conversación con alguien que quería pujar por aquel objeto deseado. 

En cada habitación se tomaban decisiones, con tu voz, con tu cuerpo, con todas las consecuencias sobre la mesa, pero sin mesa y eso es jugar a rol. Pero ¿a cuál de sus formas? 

Existen dos grandes familias dentro del rol que a menudo se mezclan en conversaciones, redes sociales y foros:

Comparten ADN, comparten comunidad, y a veces comparten jugadoras. Pero son experiencias muy distintas, con unas lógicas propias, placeres únicos y sus propias fricciones. Mi intención es que este artículo haga las veces de punto de entrada para quienes ya saben lo que es el rol pero no terminan de poner cada término en su lugar. 

TRPG: la mesa como escenario

Un TRPG es lo que la mayoría de la gente imagina cuando escucha «juego de rol». Imaginamos un grupo sentado alrededor de una mesa (o frente a una pantalla en el caso del rol online) con dados, fichas de personaje y una persona que ejerce de directora de juego o máster. El mundo se imagina y existe en ese relato compartido, donde nadie se mueve del sitio, pero dentro de esa ficción puede pasar cualquier cosa. 

La mecánica central es la conversación. Las jugadoras describen qué hace su personaje mientras la directora narra las consecuencias y las reacciones del mundo. Cuando hay incertidumbre o conflicto, es la tirada de dados la que decide. Existen sistemas más narrativos donde el peso está en la historia y la interpretación, y sistemas más tácticos donde el combate tiene reglas detalladas y el posicionamiento adquiere un peso mayor. Desde Dungeons & Dragons hasta Goblin Prom, pasando por Máscaras del Imperio o Viejos mitos, la variedad es enorme. 

Lo que hace especiales a los TRPG es precisamente esa fricción entre la imaginación y las reglas, donde el sistema no solo es una referencia, genera tensión, sorpresa y momentos que nadie podría haber guionizado. El dado cae, el crítico falla, la historia da un giro que nadie esperaba. Y todo eso ocurre mientras estáis sentadas, con una pizza a medias y el mapa dibujado en papel cuadriculado. 

LARP: cuando el personaje eres tú

El LARP lleva la ficción al cuerpo, y es que en lugar de describir lo que hace tu personaje, lo haces tú: te vistes, te mueves, hablas como él o ella, reaccionas en tiempo real. La acción sucede en el espacio físico, que puede ser un bosque, un castillo alquilado, un almacén reconvertido o incluso un piso grande. El escenario existe, y tú estás dentro. 

Hay muchísimos formatos dentro del LARP. Los hay épicos y de combate, con espadas de foam y armaduras de cuero, donde cientos de jugadoras recrean batallas o tramas políticas durante un fin de semana entero. Los hay íntimos y más teatrales, casi como piezas de una obra improvisada, donde lo que importa es el drama emocional y las relaciones entre personajes. Los hay de terror, de intriga, de romance o incluso de ciencia ficción. La escala va desde tres personas en una tarde hasta eventos de cientos de participantes. 

Lo que el LARP ofrece y el TRPG no puede replicar del todo es la presencia. La incomodidad de tener frío en el bosque mientras tu personaje también lo tiene. La mirada de alguien a los ojos cuando le traicionas. La emoción que se cuela sin que puedas filtrarla porque estás ahí, dentro, sin la distancia de la mesa y los dados. 

Las siglas del caos: RPG, TTRPG, LARP y compañía

Una de las primeras confusiones cuando entras al hobby es la sopa de letras. RPG (Role-Playing Game) es el término paraguas: engloba cualquier juego de rol, en cualquier formato. TRPG o TTRPG (Tabletop RPG) especifica que se juega en mesa. LARP indica que es en vivo. Hasta aquí, todo bien. 

El problema es que el uso coloquial es inconsistente. Mucha gente usa «rol» o «RPG» para referirse exclusivamente a los juegos de mesa, dejando el LARP fuera de esa categoría en la práctica, aunque técnicamente forme parte de ella. En comunidades anglófonas, TTRPG ha ganado terreno precisamente para distinguir la mesa del vivo sin ambigüedad. En español, «rol» sigue siendo el término más común para la mesa, y «LARP» o «rol en vivo» para la otra familia. No hay una nomenclatura oficial y universalmente adoptada. Lo importante es entender el contexto. 

Puntos fuertes, puntos débiles

Los TRPG ganan en accesibilidad y flexibilidad. Se puede jugar en línea, con horarios más adaptados, con un grupo pequeño o grande. La barrera de entrada es baja ya que basta un manual, un par de dados y ganas. La directora de juego tiene más narrativo, y la ficción puede ir a cualquier lugar sin limitaciones físicas. El punto débil es la abstracción, porque todo depende de que el grupo comparta el mismo nivel de inmersión imaginativa, y hay sesiones donde la magia no acaba de cuajar.  

El LARP gana en inmersión y experiencia sensorial. Cuando funciona, la sensación de habitar un personaje es difícil de igualar. Las emociones son más directas, la complicidad con otras jugadoras más física y tangible. El punto débil es la logística. Organizar un LARP requiere tiempo, espacio, vestuario y coordinación. Además, el umbral emocional puede ser más alto porque la exposición es mayor cuando el cuerpo está en juego, lo que no encaja con todos los perfiles ni con todos los momentos. 

Ninguno es mejor que el otro. Son herramientas distintas para experiencias distintas. Y muchas de las personas que más disfrutan del hobby acaban tocando los dos: empiezan en la mesa y acaban en el bosque, o al revés. 

¿Por dónde empezar?

Si nunca has jugado a rol en ninguna de sus formas, la mesa suele ser la entrada más sencilla. Hay muchísimas comunidades activas y sistemas diseñados expresamente para principiantes con una oferta enorme de partidas de introducción en eventos, convenciones y ludotecas. 

Si ya juegas en mesa y tienes curiosidad por el LARP, la mejor forma de probarlo es buscar un evento de pequeño formato o un grupo local que organice sesiones de iniciación. El salto no tiene que ser a un megaevento de fin de semana, hay propuestas cortas, íntimas y muy bien diseñadas para quienes llegan desde la mesa. 

Y si ya estás dentro del hobby pero sigues sin saber muy bien qué significa cada sigla cuando alguien las menciona en Twitter: ahora ya tienes el mapa. El resto es decidir qué formato eliges para vivir una historia.

@kaimamk

Directora de contenidos
Redacción del texto.

@whoisrooster, fundando desde los márgenes
@whoisrooster

Director creativo y editor
Diseño y maquetación.

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