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Gallo Games:

apostar por uno mismo

@whoisrooster, fundando desde los márgenes
Por Borja de Frutos

Director creativo y editor

Habíamos quedado con Gallo durante Freak Wars 2026. Llegamos tarde a la cita, pero todavía tuvimos tiempo de sentarnos a hablar de cómo había empezado, de Fantasy Race, del juego que estaban preparando para Navidad y de todo lo que implica intentar levantar una editorial cuando todavía estás aprendiendo qué hay detrás de cada caja. 

Gallo Games acaba de empezar. Fantasy Race llevaba apenas unas semanas a la venta y ya había otro juego esperando su turno. Pero la historia empieza bastante antes: Warhammer, una asociación en Alcoy, una Kallax que empezó a llenarse de juegos, varios prototipos y una decisión tomada después de quedarse sin trabajo. 

De Warhammer a la primera caja

Antes de montar una editorial hay que empezar por algún sitio. En el caso de Gallo, ese sitio está bastante lejos de una editorial y bastante cerca de lo que probablemente le haya pasado a mucha gente que ha terminado metida en este hobby: familia, juegos de cartas, Warhammer y una asociación que acabó siendo peligrosa para la cartera. 

La historia empieza en casa. 

«Pues la verdad es que desde pequeño, en mi familia, lo típico: te acercabas a un juego de cartas y empezabas a jugar. Conforme me hice un poco más mayor, en la adolescencia, mis tíos llevaban toda la vida con Warhammer y empecé a meterme yo también. A raíz de eso empezó el hobby, por así decirlo, el mundo friki.

El tema de los juegos de mesa sí que me gustaba, pero tampoco era como el boom que hay ahora.

Entonces llegó la pandemia y, como bien sabemos todos, llegó también el boom de los juegos de mesa porque todos empezamos a jugar mucho más. Descubrí justamente en mi población, Alcoy, una asociación, Domingueros Alcoy, y eso ha sido la perdición para mi cartera. Fue empezar allí con los juegos de mesa, me descubrieron un montón de cosas y empecé a comprarme juegos. Tengo ahora una estantería, la típica Kallax, que tenemos todos en casa, llena de juegos de mesa. Y jugando, jugando y jugando, dije: yo siempre he sido una persona muy creativa y con mucha imaginación, así que empecé con un juego.»

La Kallax se fue llenando poco a poco. Primero unos juegos, luego otros, hasta que aquella afición empezó a ocupar bastante espacio en casa, y supongo que ahí pasa algo que conocemos todos los que hemos comprado demasiados juegos: llega un momento en que dejas de mirar la estantería como un mueble y empiezas a mirarla como una lista de cosas pendientes por hacer.  

«Primero empecé con Dadosia, que llegué a presentar al concurso de prototipos de Zacatrus, en su segundo año. Llegué a la final e incluso me llevé el premio al juego más votado por el público. Por circunstancias, Zacatrus no quiso editarlo y eso se me quedó con la espinita.

Dije: hostia. Tengo más ideas. Mientras estaba haciendo esto surgió la idea de Fantasy Race y, entre unas cosas y otras de mi vida personal, me quedé sin trabajo. Yo he sido informático y estaba en el paro.

Entre los impulsos de mi familia y, sobre todo, de mi pareja, me dijo: “pues lánzate a la aventura. Si nadie apuesta por ti, pues apuesta tú por ti mismo”.

Y fue eso: vamos a lanzarnos a la aventura.»

Lo de quedarse sin trabajo suele aparecer en las conversaciones como una desgracia y punto. Aquí aparece en medio de un montón de prototipos, ideas y una pareja diciéndole que se lance, no hace falta convertirlo en una historia de superación. Gallo tenía algo entre manos y, de repente, tenía más tiempo para intentar averiguar si aquello podía convertirse en algo.

Lo siguiente fue empezar a enseñar Fantasy Race. 

ESTE ARTÍCULO PERTENECE AL

MINIATURAS · WARGAMES · JUEGOS DE MESA

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«Empecé a mover un poco Fantasy Race en un evento en Ibi, en la provincia de Alicante. Allí conocimos a Carlos, que trabajaba en Inoua Games. Le presenté el juego, se lo llevó a Inoua , les gustó y, cuando empezó todo esto de “voy a empezar yo como Gallo Games”, me escribió Inoua y me dijo: “oye, ¿qué planes tienes?”.

Sobre todo nos ha servido, gracias a Inoua Games y a Iván, para aprender. Nosotros aportamos las mecánicas y la ilustración de Mario, que es genial, y con Inoua vamos a aprender toda la parte que hay detrás y que, a lo mejor, la gente simplemente ve como “es un juego de mesa”: toda la producción, con quién contactas, etc.

Y a partir de esto ya nos lanzamos a la piscina.»

Hay una cosa interesante en cómo llega Fantasy Race a las manos de Inoua Games: no hay una gran presentación, ni una reunión con veinte personas alrededor de una mesa. Hay un evento, se enseña el juego y alguien se lo lleva. 

A veces una editorial empieza así. Con una caja que sale de casa dentro de una mochila y acaba encima de otra mesa. 

Una caja en una tienda parece bastante sencilla. Tiene una portada, un nombre, un precio y un código de barras. Luego empiezas a preguntar quién fabrica cada cosa, quién lo mueve, dónde se almacena y cómo llega a una tienda y la caja deja de parecer tan pequeña.

Para Gallo Games, Fantasy Race está siendo también eso: la primera clase práctica de cómo se hace una editorial.

Caja de Fantasy Race de Gallo Games e Innova Games
Fantasy Race con la caja abierta y sus componentes

Aprender mientras llegan más juegos

Gallo Games no quiere quedarse en un solo juego. Tampoco parece tener demasiadas ganas de esperar a sentirse completamente preparado para sacar el siguiente. 

«Ahora mismo me he intentado coger algún trabajo suelto, doy unos cursos para tener un ingreso extra, pero la idea es que tanto Carlos como yo, que somos los dos que nos hemos asociado para sacar la editorial adelante, intentemos llegar a poder vivir de esto.

Entonces es la aventura de empezar ahora con Fantasy Race, pero te lo puedo decir ya desde aquí: tenemos intención de que para Navidad llegue otro.»

Querer vivir de una editorial recién nacida tiene una parte bastante poco cinematográfica: mientras haces juegos, alguien tiene que pagar las cosas. Gallo todavía da cursos y busca trabajos sueltos para completar ingresos, no está esperando a que la editorial se convierta mágicamente en un sueldo; está intentando que llegue a serlo.

Y mientras Fantasy Race empieza a moverse, el siguiente juego ya está en marcha.

«En Instagram ya estamos enseñando un poco de cosas. Este otro juego no es nuestro, es de un amigo de la asociación, que también ha empezado, gracias a la iniciativa de vernos a nosotros, a desarrollar juegos. Al final, despiertas la imaginación de la gente y nos gustó mucho su idea, así que le hemos cogido el juego.

Ahora mismo hay mucho Fantasy Race, porque es lo que hay: acaba de salir, están los influencers y demás, pero hay alguna publicación en la que se pueden ver cositas del próximo juego. La idea es que llegue para Navidad.»

«Si nadie apuesta por ti, apuesta tú»

Que el siguiente juego salga de la misma asociación me interesa casi más que el propio juego, porque eso sí lo he visto muchas veces: alguien enseña algo que está haciendo, otro lo mira y piensa yo también podría intentar esto. No hace falta mucho más. Una persona sacando un prototipo de una mochila puede ser bastante contagiosa. 

Después llega el nombre: «Perretes y Mazmorras.» Y entonces nos enseña lo que tienen preparado. 

«La idea básica del juego es que somos perros y nos hemos inventado un universo. Cada uno está tematizado en una clase, podría decirse, de Dragones y Mazmorras: berserker, pícaro, etc., y cada uno tiene su raza de perro. Es como que nos ha contratado un gremio para entrar en una mazmorra que es muy peligrosa. Nuestro objetivo es que no queremos ir. Lo que queremos es que vaya el rival. Y sobrevivir. Porque lo más seguro es que entres en una mazmorra y el bicho que salga te reviente.»

Hay algo increíblemente mezquino en un juego en el que todos quieren que entre otro en la mazmorra. 

No hace falta explicar mucho más. Si alguna vez has jugado con amigos, sabes exactamente qué clase de mesa puede salir de ahí, eso también conecta con una de las cosas que más aparece cuando habla de Gallo Games: coger géneros que ya conocemos y darles una pequeña vuelta. 

«Queremos que sean cosas que todo el mundo ha visto, pero intentar darles un girito. Porque al final Fantasy Race es fantasía medieval. Todo el mundo estamos hasta arriba de fantasía medieval. Pero un juego de carreras y a espadazos no es algo como lo que has visto. Y tan gamberrete como es.»

La fantasía medieval lleva tanto tiempo ocupando estanterías que resulta difícil hacerle sitio a otra espada, pero un perro bárbaro, un Chihuahua bardo y ocho jugadores intentando mandarse mutuamente a morir ya es otra conversación. 

Perretes, ilustradores y un poco de caos

Perretes y Mazmorras también sirve para enseñar otra parte de la forma de trabajar de Gallo Games. Carlos es el ilustrador principal, pero algunos personajes los están haciendo otros artistas. 

«El ilustrador principal ha sido Carlos, que es de nuestro equipo. Pero vamos a hacer algo que, si funciona muy bien el juego, creemos que puede estar muy guay. Carlos ha sido el autor y el ilustrador principal, pero para un personaje en concreto, Mario, que es el ilustrador de Fantasy Race, lo ha hecho por completo él. Y luego otro ilustrador, amigo de Carlos, también ha hecho otro personaje.

Entonces queremos hacer que sea un juego que, si funciona, pueda dar a expansiones. Que salga un personaje nuevo y lo haya hecho un ilustrador determinado. Carlos sería el principal, pero sobre todo los personajes de los jugadores estarían hechos por diferentes ilustradores invitados. Puede estar guapo que más o menos cumplan una estética, que se parezcan, pero que cada uno tenga su toque personal.»

La idea es que cada ilustrador pueda meter un poco de su propia mano sin que el conjunto se desmonte. Si cada uno conserva algo de quien lo ha dibujado, la colección puede acabar pareciendo menos una plantilla y más una grupo que se ha juntado para liarla bastante.

Paladín de Perretes y Mazmorras de Gallo Games

Luego, están las mecánicas.

«La idea es que sea un juego de 2 a 8 jugadores, con partidas de unos 15 o 20 minutos y mucho caos. Cada jugador tiene cinco cartas, del 1 al 5, y las va jugando sobre la mesa. El 4 y el 5 son las más importantes: el 5 permite recuperar las cartas y el 4 te permite robar nuevas cartas.

Al final, los jugadores tienen que intentar evitar entrar en la mazmorra. Las cartas se suman entre jugadores cuando coinciden, así que dos jugadores con un 3 forman un 6 y pueden acabar siendo ellos los que tengan que entrar. Además, hay cartas de fama con modificadores que permiten cambiar los valores y fastidiar a los demás.

No hay orden de turno y cada personaje tiene una habilidad propia de un solo uso, además de puntos de vida. Si entras en la mazmorra y sobrevives, consigues recompensas aunque hayas acabado bastante mal parado.

La idea es que todo sea rápido y, sobre todo, que en algún momento alguien pueda decir: “qué cabrón, ahora te vas tú”.»

Puro caos. Y probablemente sea mejor dejarlo ahí. Porque explicar una partida de Perretes y Mazmorras con números, cartas y modificadores puede hacer que parezca un problema de matemáticas, cuando lo que Gallo está vendiendo es bastante más sencillo: que alguien diga «te toca a ti» y la mesa entera empiece a reírse.

También hay un proyecto secreto.

Gallo no puede contar demasiado. Solo que una empresa grande que todavía no se había metido en los juegos de mesa se ha puesto en contacto con ellos para desarrollar uno. No puede decir el nombre. Todavía. Gallo Games lleva muy poco tiempo, pero ya tiene una caja en las tiendas, otra preparada para Navidad y un proyecto que todavía no puede enseñar. Hace no tanto, todo esto cabía en una Kallax y en unos cuantos prototipos. Ahora las cajas empiezan a salir de ahí y a llegar a otras mesas.

Lo demás, de momento, tendrá que esperar. Gallo se quedó sin trabajo y decidió probar qué pasaba si apostaba de verdad por algo que hasta entonces hacía por afición. Algunas ideas se quedan ahí. Otras acaban en una caja, pero, para que pase lo segundo hay que creer bastante en lo primero. 

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Borja de Frutos

Director creativo y editor

Entrevista, diseño y maquetación

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