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Freak Wars 2026:

volver el sábado siendo invitadas

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MINIATURAS · WARGAMES · JUEGOS DE MESA

"Desde fuera cambia poco: un pabellón, la misma multitud, el mismo calor de sábado de septiembre... pero desde dentro cambia bastante más."

Coche cargado, tres cafés de gasolinera y una lista de entrevistas, personas a las que ver y cosas que hacer bastante larga. Así salimos de Burgos un sábado a primera hora, Amaia, Borja y yo, Turno al completo camino de Madrid, con esa mezcla de nervios y ganas que solo da un viaje que ya sabes que va a merecer la pena. 

No era la primera vez. Hace un año pisamos Freak Wars como público, con la curiosidad por delante, sin saber muy bien qué esperar de un pabellón lleno de gente que comparte nuestras mismas rarezas. Esta vez la organización nos abrió la puerta de otra manera y nos acreditaron como medio. Desde fuera cambia poco: un pabellón, la misma multitud, el mismo calor de sábado de septiembre… pero desde dentro cambia bastante más, como descubrimos nada más entrar por la puerta del pabellón de cristal. 

El Pabellón de Cristal

La cita fue en el Pabellón de Cristal de Madrid, y hay que decirlo: el espacio funcionó, y funcionó bien. Amplio, sin esa sensación de pasillo estrecho que tienen otros recintos feriales, con aire acondicionado en un día en el que hacía muchísimo calor fuera y se agradecía cada paso que se daba bajo techo. La energía general era de disfrute y distendimiento, se notaba nada más cruzar la puerta: gente charlando entre puestos, un poquito de espera para probar juegos que no tenían pinta de acabar en malas caras, cosplayers posando sin prisa para quien quisiera una foto. Nada de tensión ni de prisas raras; la sensación clara de un sitio donde la gente ha venido a pasarlo bien y lo está consiguiendo, sábado tras sábado, edición tras edición. 

De público a prensa

Ir acreditadas no vino con ningún cordón ni una acreditación visible que nos identificase como prensa; a efectos prácticos, la manera de presentarnos ante cualquier stand o mesa de organización fue simplemente decir «somos de Revista Turno». Más allá de esa pequeña anécdota, lo que sí cambió de verdad fue la agenda de entrevistas que iremos publicando poco a poco en las próximas semanas (ya sabéis que en Turno le damos cariño a cada publicación), las ganas de saludar a gente fantástica que hemos ido conociendo en este año con Turno, y la esperanza de sumar caras nuevas a esa lista, algunas que ni siquiera imaginábamos que íbamos a encontrar entre tanto puesto y tanta gente. 

Y entre esas caras nuevas, hubo una que en realidad ya no lo era tanto: Jacin Maëron, compañero de medio con el que habíamos compartido partidas de rol online y mensajes por redes durante meses, pero al que nunca habíamos visto en persona. Desvirtualizarse en mitad de un pabellón lleno de gente tiene algo especial, esa sensación rara de reconocer una voz y una forma de hablar en una cara nueva. Sobre todo cuando la otra persona lleva todo el día cargando un trípode de un lado a otro para entrevistar a distintas personalidades del evento, con la misma paciencia con la que nosotras arrastrábamos nuestra propia lista de citas. Compañeras de oficio, aunque cada una con su cámara, su trípode y su horario imposible. 

"Da gusto ver un catálogo que no tiene intención de repetirse."

Miniaturas y peanas

La primera parada, casi antes de terminar la vuelta de reconocimiento inicial, fue el stand de Dragon Miniatures, para saludar a Javier Fernández y para hacerme con Olaf, un busto de enano con una cresta impresionante que llevaba semanas ojeando desde casa antes de venir. Allí además pudimos ver de primera mano bustos más que impresionantes, desde vampiros hasta marineros… varios de estos pudimos verlos en el concurso a la tarde con pinturas que les hacían buena justicia. Volver a un stand con ganas de comprar algo muy concreto y encontrarlo exactamente ahí, esperando, es una de esas pequeñas victorias de sábado que compensan cualquier cola.  

Un poco más tarde, en el stand de Gamers Grass, montamos nuestras propias peanas combinando hojas, plantas completas, arbustos y flores, cada quien eligiendo su propia composición entre el material disponible. Amaia y yo optamos por unas peanas de bosque más clásico mientras Borja apostó por una naturaleza más “extraterrestre”. Es de esas actividades que parecen un añadido sobre el papel, casi un entretenimiento de relleno entre puesto y puesto, y que con las manos metidas en musgo y ramitas se convierten en el rato más entretenido y tranquilo de toda la tarde, ese pequeño paréntesis manual en medio de tanto estímulo. 

Editoriales pequeñas, ideas grandes

Entre tanto ir y venir, también hubo tiempo para pararse a charlar con Chema y Aurora, de Mokha Blue, en mitad del gentío y admirando algunas de sus nuevas figuras como Vangob, El gran rey o la reina Gobalisa, que en conjunto pueden crear una escena de lo más pintoresca. De esos encuentros que no tienen agenda ni grabadora encima, solo ganas de saber cómo va todo desde la última vez que coincidimos, qué proyectos tienen entre manos y qué tal les está tratando el año.

Pero si hay dos paradas que se quedan grabadas del sábado, son las de Piñata Games y Owlistic Games, dos editoriales pequeñas con propuestas que no lo son en absoluto. En el stand de Piñata Games conocimos a Pablo, que nos enseñó con el entusiasmo de quien sabe perfectamente que tiene algo bueno entre manos su primer juego, «Un montón de ropa sucia»: un filler ágil y accesible, de esos que sacas a cualquier mesa sin miedo a que no funcione, ni con quien juegue por primera vez ni con quien ya lleva mil partidas encima. Hablamos con él de los riesgos de montar una editorial propia desde cero, sin red, y de su próximo lanzamiento, «Loy», un enfrentamiento para dos personas con mecánicas ingeniosas y radicalmente distinto a su primogénito en tono y en propuesta. Da gusto ver un catálogo que, desde su primer paso, ya deja claro que no tiene intención de repetirse a sí mismo. De todo esto y más os hablaremos en futuros artículos. 

En Owlistic Games probamos «Elria», un juego de mundo abierto en solitario con campaña. Sus mecánicas son sencillas por separado, casi minimalistas, pero están tan interconectadas entre sí que consiguen algo bastante difícil de lograr: que jugar sola se sienta de verdad como viajar, con esa sensación de avance y descubrimiento, y no como resolver un puzle en silencio frente a una mesa. 

Juego de mesa Un Montón de Ropa Sucia de Piñata Games
Un Montón de Ropa Sucia, el juego de Piñata Games que conocimos durante Freak Wars 2026.

La hora de comer

Sin duda y como breve sombra, hay que mencionar la zona de restauración, porque fue lo único que realmente chirrió en toda la jornada. El puesto donde había que recoger los tickets y pagar estaba colocado justo en medio del resto de puestos de comida, mezclando y confundiendo las distintas colas de espera hasta el punto de no saber muy bien en cuál estabas. Los foodtrucks, además, parecían no haber previsto bien la afluencia: las croquetas, los bocatas y demás se agotaban enseguida, mucho antes de lo que cabría esperar en un evento de este tamaño. Y lo peor de todo, sin duda, fue tener que esperar de pie completamente al sol, a las dos o las tres de la tarde, con el calor que hacía aquel día. Sin embargo no por esto el día se estropeó ni mucho menos. 

Pintar con intención

Con el sol ya cayendo y las piernas notando las horas de pabellón, llegó una de las charlas más interesantes de todo el día: «Pintar con intención: cómo captar la mirada del espectador a través de la composición, el claroscuro y la tradición académica», a cargo de Jorge Bea y patrocinada por Ionic. Partiendo de nombres como Ribera, Velázquez, el Greco o Sorolla, la charla explicaba por qué algunas miniaturas capturan la atención de inmediato mientras otras pasan desapercibidas aunque estén técnicamente bien pintadas, con ejemplos prácticos y una demostración en directo que aterrizaba conceptos como el claroscuro y la jerarquía visual sobre el propio pincel, en tiempo real, delante de todo el público. 

Cerrar el día con una charla así, después de horas de pabellón, colas y calor, es algo así como la guinda del pastel. Salir con ganas de repintar toda la estantería de casa, aunque sean las ocho de la tarde y el cuerpo ya solo piense en el coche de vuelta. 

Montaje de una peana de miniatura con vegetación durante Freak Wars 2026
Construyendo una peana durante la actividad de Gamers Grass.

Después de esto yo volví a Burgos con la lista de entrevistas ya no tan larga como el trayecto de ida, un enano con cresta impresionante en la mochila y la sensación clara de que este año Freak Wars nos ha devuelto mucho más de lo que fuimos a buscar. Borja y Amaia quedaron para cubrir el domingo y os lo contarán en otro artículo. El año que viene, con acreditación o sin ella, volveremos a desvirtualizarnos en las Freak Wars.

Maika García @kaimamk>

Directora de contenidos
Redacción del texto.

@whoisrooster, fundando desde los márgenes
Borja de Frutos @whoisrooster

Director creativo y editor
Diseño y maquetación.

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