Este tipo de juegos de rol pequeños, son como una bomba casera. Parecen poca cosa: un PDF corto, unas cuantas reglas mínimas, una premisa absurda. Los lees en diez minutos y piensas “sí, esto puede estar gracioso”. Pero luego los juegas y descubres que debajo de esa apariencia improvisada hay un mecanismo perfectamente diseñado para provocar anécdotas que se quedan durante años.
Goblin Prom es eso.
El juego, un hack de Honey Heist, coge toda la energía de las películas adolescentes americanas (bailes de graduación, romances ridículos, inseguridad adolescente) y la mezcla con goblins incapaces de comportarse como seres civilizados. El resultado es un tríptico afiladísimo, en el que todo está construido para que una situación relativamente normal escale rápidamente hasta convertirse en un conflicto nacional.
Desde El Refugio de Ryhope nos propusieron probarlo en una partida grabada para su canal, junto a Dani Vicente ‘Yimbo’ (@daniyimbowof), y a Jacinto García (@jacinmaeron) y, aunque no pudimos estar todos, dijimos que sí.
Hay juegos que necesitan horas de preparación para arrancar, pero Goblin Prom juega en otra liga, mucho más peligrosa… esos juegos que entiendes al momento, y parecen diseñados para sacar lo peor (o lo mejor, supongo, aunque no fue nuestro caso) de la gente sentada a la mesa. En teoría, la misión era sencilla: infiltrarnos en un baile de graduación temático de Moulin Rouge y robar la corona de la reina del baile. Aquello acabó lleno de goblins alcohólicos, sabotajes, discursos delirantes, alianzas absurdas y un nivel de locura bastante más cercano a Carrie que a High School Musical.
La partida la dirigió Oscar, de El Refugio de Ryhope, y, antes de empezar, ya se le notaba esa energía de profesor de instituto que ya ha asumido que la excursión va a ser un caos absoluto.
Mi personaje era Alan Brito: viscoso, empollón, obsesionado con Twin Peaks y dueño de una serpiente llamada Biteyoncé.
Luego estaba Rodrigo “Moco” Jones, interpretado por Maika. Extrañamente atractivo, permanentemente húmedo, el chico guay del instituto. Probablemente era el ser más estable emocionalmente de toda la mesa, cosa que no era difícil.
Jacinto apareció como Izidoro Mazkachapaz, o Izi, un goblin trastornado atrapado entre Hannibal Lecter, el teatro escolar y un brote psicótico constante. En resumen, no deberías darle acceso ni a un mantel.
Y luego estaba Esputo Williams, interpretado por Dani Vicente “Yimbo”: el ‘pringao’ del equipo de fútbol americano. Le hacían lavar la ropa, le ninguneaban constantemente y apenas le dejaban acercarse a los entrenamientos. Pero Esputo tenía un secreto: estaba liándose con la chica popular del instituto. Una bomba emocional esperando el peor momento posible para explotar.
Lo increíble es lo rápido que empiezas a creerte a esos personajes. Ridículos, sí. Completamente disfuncionales, también. Pero reales. En mi caso fue instantáneo. Hay un click, y dejas de “probar el juego” para empezar a estar dentro de él.
La gran virtud de Goblin Prom es lo rápido que arranca. La creación de personaje y la ambientación para el Master es literalmente un par de tiradas. Todo va rápido y nadie tiene que parar constantemente a mirar reglas. El juego parece construido específicamente para que la mesa entre en situación cuanto antes.
Y eso cambia completamente la energía de la partida, cuando juntas a cuatro goblins adolescentes emocionalmente inestables en un baile de graduación temático de Moulin Rouge.
Nos lo pasamos increíble precisamente por eso. Porque la partida nunca dejó de escalar. En apenas una hora hubo secretos, sabotajes, alianzas absurdas, discursos completamente innecesarios y decisiones tan malas que acababan funcionando.
Todo el tiempo aparecía una idea peor que la anterior, y por supuesto, estábamos dispuestos a llevarlas a cabo. Y claro, cada nueva idea era peor que la anterior. Aunque sinceramente, intentar resumir todo lo que ocurrió durante la partida es complicado. Pasaron demasiadas cosas como para resumirlas bien. Para ver exactamente cómo un baile de graduación temático de Moulin Rouge terminó convirtiéndose en una amenaza para la seguridad del instituto, tendréis que pasaros por el canal de YouTube de El Refugio de Ryhope, donde subirán la partida completa dentro de poco.
Quizá por eso Goblin Prom funciona tan bien. No necesita muchísimo para funcionar. Le basta una idea muy simple: meter a varios amigos en una situación social desastrosa y dejar que el caos haga el resto.
Y funciona.
En apenas una hora nos dio una de esas partidas que sigues comentando después de recoger los dados. La del mantel. La del ponche. Ese tipo de historias absurdas, y muy graciosas, que luego sigues recordando durante semanas, que siguen siendo la razón por la que el rol sigue siendo algo tan especial.

Director creativo y editor
Diseño y maquetación. Redacción del texto. Ilustración.
1 Comment
Kaima
Posted at 18:55h, 07 mayoQue bien lo pasamos y qué ganazas de repetir