¡Únete a nuestro equipo!
Icono de Instagram que enlaza al perfil @revistaturno
Icono de Blueskyque enlaza al perfil @revistaturno
© 2025 Revista TURNO. Todos los derechos reservados.

Turno de Broken Tales:

retorcer lo conocido (II)

Sobre cómo Broken Tales subvierte los cuentos clásicos y transforma lo familiar en extraño.

Ya sabemos cómo terminan los cuentos. El lobo muere en la chimenea, la princesa se casa con el príncipe, la bruja cae derrotada, el cazador llega a tiempo. Son historias que hemos escuchado tantas veces que forman parte de nuestro imaginario colectivo: lugares seguros a los que volver, relatos donde las cosas encajan en el sitio correcto. Precisamente por eso, retorcerlos resulta tan poderoso. 

En los juegos de rol, los cuentos clásicos funcionan como un lenguaje compartido: no hace falta explicar quién es Caperucita, ni qué hace el Flautista de Hamelín, ni por qué Blancanieves teme a las manzanas. Jugadores y Narrador traen ese bagaje a la mesa y lo reconocen de inmediato. Y ahí está la grieta: en cuanto se introduce una variación —una Caperucita que no huye del lobo, sino que lo busca; un Flautista que toca para manipular ejércitos, no para guiar ratones; una Blancanieves que despierta como reina de hielo—, todo se tambalea. Lo familiar se convierte en extraño, y el relato se abre a lo inesperado.

Esa torsión de lo conocido genera tres efectos narrativos inmediatos. Primero, la inquietud: descubrir que algo tan cercano ha cambiado provoca desasosiego. No se trata de inventar mundos nuevos, sino de alterar lo que ya habita en nuestra memoria. Segundo, la complicidad: los jugadores reconocen el guiño y sienten que forman parte de una reescritura compartida, casi un pacto secreto entre mesa y ficción. Y tercero, la anticipación: todos esperan a ver cómo se deformará la próxima pieza del puzzle. ¿Qué será del Gato con Botas? ¿Y de Hansel y Gretel? Esa expectativa se convierte en motor narrativo. 

Retorcer un cuento clásico no significa solo darle la vuelta al villano y al héroe: también puede implicar alterar el tono, los símbolos, los roles. El bosque, tradicional lugar de pruebas, puede volverse refugio seguro, mientras que el hogar se convierte en trampa. El cazador que salvaba a Caperucita puede ser, en otra versión, el verdadero depredador. El gesto de ofrecer una manzana puede ser un acto de amor sincero, y no un veneno. Cada inversión abre posibilidades dramáticas y, sobre todo, invita a los jugadores a replantearse qué saben de la historia. 

🎯 Ha llegado tu Turno

No te pierdas las últimas reseñas, entrevista y análisis. Suscríbete gratis a nuestra newsletter.

Este recurso funciona tan bien en el rol porque es un medio que vive de la reapropiación. El Narrador no necesita construir de cero: puede traer a la mesa un arquetipo conocido y, al retorcerlo, provocar sorpresa inmediata. El jugador, por su parte, tiene la oportunidad de interactuar con esas figuras no como espectador pasivo —como cuando lee un cuento—, sino como agente activo que puede negociar, huir o aliarse con ellas. El resultado es un diálogo entre lo que recordamos y lo que descubrimos. 

Y lo más interesante: el retorcimiento no solo sirve para crear extrañeza, sino también para explorar temas más profundos. Una Caperucita que controla lobos puede hablar de emancipación y rabia. Un Pinocho que nunca dejó de ser marioneta, de identidad y alienación. Un Príncipe Azul que se revela como tirano, de poder y abuso. Lo que parecía un simple giro narrativo se convierte en metáfora, y el juego ofrece a la mesa la oportunidad de reflexionar a través de la ficción. 

¿Y tú?

¿Recuerdas la primera vez que tiraste un dado o imaginaste algo junto a otros? ¿Jugabas de niño? ¿Has vuelto a hacerlo?

lucityler666
@lucityler666

Ilustradora
Ilustracion principal.

@kaimamk

Directora de contenidos
Redacción del texto.

@whoisrooster, fundando desde los márgenes
@whoisrooster

Director creativo y editor
Diseño y maquetación.

No Comments

Post A Comment