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Antes de ser miniatura, es escultura

con María Esturillo

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ESTE ARTÍCULO PERTENECE AL

MINIATURAS · WARGAMES · JUEGOS DE MESA

«Para mí, la escultura tiene que funcionar por sí misma, independientemente de si se va a pintar o no»

Antes de empezar una escultura, María busca. No hay realmente un momento en el que termine la investigación y empiece el trabajo. Las dos cosas parecen mezclarse desde el principio. Puede tener un concept, puede tener libertad absoluta para decidir qué hacer o puede partir simplemente de una idea, pero en todos los casos necesita mirar antes de ponerse a modelar. 

Eso puede significar buscar fotografías de animales, estudiar anatomía, observar cómo se mueve un cuerpo o recurrir a textos que aporten información sobre aquello que quiere construir. 

"En mi caso, antes de empezar nada siempre hago una parte de investigación. Busco muchas referencias de lo que voy a hacer independientemente de si tengo un concept previo o total libertad. Esto no implica que tenga algo pensado, seguramente durante el proceso cambie mil cosas porque casi nunca tengo claro nada."

Investigar mucho antes de empezar no significa tener la pieza completamente decidida. Una vez que la idea deja de estar en la cabeza y empieza a convertirse en algo que puedes mirar, girar y volver a modificar, también puede cambiar el rumbo

Eso también explica su relación con las referencias. Para María, inventar algo no significa crear desde un vacío absoluto. 

"Depende mucho, a veces sale de un concept o una ilustración, en otras pienso qué quiero hacer y me dedico a buscar muchas imágenes o textos que me den información. Pero siempre, sea inventado o no, tengo referencias, ya que todo lo que hacemos está creado ya realmente, podemos modificar, crear nuevos conceptos, pero casi siempre parten de algo que ya existe."

Es una forma bastante concreta de entender la creatividad: no como la aparición de algo completamente nuevo, sino como la capacidad de coger cosas que ya existen y llevarlas a otro sitio. 

Animales, criaturas y superficies que no quiere ver

Cuando hablamos de lo que más disfruta haciendo, hay una constante bastante clara: María se siente especialmente cómoda trabajando con formas orgánicas, anatomía y cuerpos que sugieren movimiento. 

"Definitivamente lo que más me gusta hacer son animales o criaturas. En el caso de los animales me fascina la musculatura, cómo se mueven y la expresividad que tienen. En el de las criaturas, lo anterior llevado a la locura, permitiéndote inventar y no ser siempre fiel a la realidad, sino a lo que funciona visualmente. También es un trabajo, en general, mucho más orgánico de escultura, y eso siempre va a ser un plus para mí. Por contra, lo que más odio son los robots y todo lo que tenga superficies duras, es una forma de trabajar totalmente diferente y admiro mucho a la gente que se especializa en ello."

En los animales hay una estructura que estudiar; en las criaturas, la posibilidad de romperla. Y quizá esa diferencia explique también por qué los robots, con sus superficies duras, quedan tan lejos de lo que disfruta haciendo. 

En cualquier caso, tampoco parece haber una necesidad de proteger demasiado la idea inicial. Una pieza puede empezar de una forma y acabar de otra completamente diferente. 

Escultura de un jinete a caballo realizada por María Esturillo, inspirada en una ilustración de Djangojy

"Totalmente, empiezas con una idea que crees que es increíble y conforme pasa el tiempo lo vuelves a mirar y dices, mejor vamos por aquí o cambiamos esto, y se convierte en algo totalmente diferente. Me pasaba mucho en dibujo y ahora en la escultura."

Escultura de dos milicianas realizada por María Esturillo para Avi Miniatures

Aprender escultura odiando escultura

Antes de trabajar digitalmente, María pasó por el barro y por la enseñanza académica de la escultura. Estudió Escultura en Bellas Artes, aunque su recuerdo de aquella etapa tiene poco que ver con una historia de amor a primera vista. 

Lo interesante es que el problema no estaba en la escultura. 

"Sí, trabajé en tradicional en la universidad, estudié Bellas Artes y teníamos escultura como asignatura principal. Es gracioso porque la odiaba jajajaja pero no por la escultura, sino por la forma de enseñarlo. Nos obligaban a hacer siempre un arte más abstracto y a mí lo que me gustaba era lo figurativo. De hecho, la odié todo el año, pero lo más curioso es que cuando nos dejaron libertad para hacer la última práctica, me acuerdo que esculpí una cabeza, me lo pasé súper bien y solo tenía ganas de ir al taller de escultura a trabajar. En conclusión, importa mucho quién sea tu maestro/profesor."

La diferencia no estaba en trabajar con las manos, sino en qué podía hacer con ellas. Y esa experiencia con la escultura tradicional también dejó una diferencia que todavía reconoce frente al trabajo digital: no se trata únicamente de las herramientas disponibles, sino de la relación física con aquello que estás modificando. 

"Respecto a qué cambia, es sobre todo poder sentir el material en tus manos, su plasticidad, creo que entiendes mejor el peso en la escultura."

Hay algo que ocurre cuando el material ofrece resistencia, cuando puedes presionarlo, quitarlo, añadirlo y notar directamente cómo cambia el volumen. La pantalla permite trabajar con una precisión enorme, pero el material físico introduce otra clase de información: el peso deja de ser algo que estás representando y pasa a ser algo que estás sintiendo con las manos. 

"Todo lo que hacemos está creado ya realmente, podemos modificar, crear nuevos conceptos, pero casi siempre parten de algo que ya existe."

Escultura, antes de miniatura

Una de las cosas que más me interesaba preguntarle era precisamente qué tiene que tener una escultura para funcionar antes de que llegue la pintura, ella establece una condición previa: la escultura tiene que funcionar antes.

No quiere decir que la pintura no importe. Cuando trabaja para un cliente, además, se adapta a las necesidades concretas del proyecto. Pero cuando hace una pieza porque quiere hacerla, su punto de partida es otro. 

"Esto tal vez es un poco controversial, pero para mí la escultura tiene que funcionar por sí misma independientemente de si se va a pintar o no. Es decir intento hacer esculturas concebidas para ser esculturas, al menos cuando hago algo para mí, porque quiero o me apetece. El trabajo es diferente, es trabajo y me adapto a las necesidades del cliente. Pero si me preguntas a mí personalmente, cuando hago una escultura solo pienso en la escultura y que siempre funcione por sí misma."

Escultura de María Esturillo inspirada en La vieja friendo huevos de Diego Velázquez

A partir de ahí, la atención se desplaza hacia elementos que pueden perderse fácilmente cuando una miniatura termina convertida en una fotografía, una entrada de catálogo o una pieza pintada hasta el último milímetro. La escultura tiene que sostenerse antes de todo eso. 

Entre todas esas decisiones aparece también algo que María considera importante: que se note la mano que hay detrás de la pieza. 

"En mi caso para darle ese punto de vida, me esfuerzo mucho, aunque siempre es una lucha interna, en darle expresividad, que se note la mano que hay detrás, que aunque no sea la escultura más compleja del mundo, recargada, que las bases, silueta, pose y proporciones sean lo mejor posible y sobre todo que se vea bien la mires desde donde la mires. Sobre todo que te guste a ti, no a los demás, te vas a pasar muchas horas peleándote con ella, así que al menos que te guste jajajaja"

En una escultura siempre parece que queda algo por tocar. Otra proporción que ajustar, otro detalle que añadir, otra vuelta desde un ángulo distinto. Después de tantas referencias, correcciones y horas mirándola, el momento más difícil puede ser precisamente ese en el que decides que ya está. Que no necesita nada más. Que puedes dejarla ahí y marcharte. 

@whoisrooster, fundando desde los márgenes
Borja de Frutos @whoisrooster

Director creativo y editor
Entrevista, diseño y maquetación.

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