Antes del color, y de decidir cómo va a ser pintada, una miniatura ya dice algo. En la tensión de una espalda, en una mirada que busca busca al espectador. Ahí es donde aparece el escultor. No en el detalle final, sino en la decisión previa. En el Gesto.
Por eso, estas piezas están solo imprimadas, desnudas. No para mostrar menos, sino para que se vea más.
Para que el volumen, la intención y el pulso de quien las ha hecho hablen.
Hay proyectos que nacen de la complicidad. Esa complicidad que solo aparece cuando dos personas comparten su vida antes que sus ideas, cuando el día a día va afinando un lenguaje propio. Épica Tales nace de ahí, en la confianza de una pareja que encontró una forma de convertir su mundo en uno compartido. A veces basta con una conversación larga en la cocina para que una idea empiece a tomar forma.
Y quizás por eso Aeringunr —su primera figura— tiene algo especial. Llega en una caja sencilla, bien protegida. Todo viene encajado y fijo, con espuma que mantiene las piezas en su sitio.
Da buena sensación desde el principio: hay cuidado en la presentación, una intención clara de que la figura llegue tal y como fue pensada.
Esta review nace de querer entender qué hay detrás de una miniatura que, antes de existir físicamente, existió en una relación.
Wendy imagina, dibuja, escribe y compone; construyendo atmósferas y personajes. Épica Tales no parece surgir de un proyecto planificado, ni de la ambición de crear un universo. Parece surgir de un vínculo. De una casa en la que, seguramente, las conversaciones muchas veces solo tienen sentido entre ellos dos, de esa confianza que permite que una idea pase de una cabeza a otra sin romperse.
Un mundo que existe porque la pareja que lo crea existe primero.
Aquí donde Aeringunr entra en escena. No como una figura aislada, sino como la puerta de entrada a ese mundo. Empezamos por Épica Tales porque, es imposible mirar la miniatura sin ese contexto.
Por eso queríamos empezar por aquí, porque, no nos engañemos, es una historia preciosa que nos habla de cómo una pareja puede colaborar en lo creativo, creando un proyecto muy interesante que merece la pena contar.
Desde que Joaquín dio una pincelada de su historia en su entrevista: “Otra figura a la que le tengo un gran cariño es Aeringunr, porque fue la primera de un proyecto muy especial con mi mujer @wendygital_: la colección Épica Tales, diseñada por ella y modelada por mí”.
Nos quedamos con ganas de saber qué había detrás: la historia, el origen, esas primeras ideas que se cuentan en la cena o en un paseo, mucho antes de que existan las fotos o el prototipo sobre la mesa. Y por eso, antes de hablar de la pieza en sí, quisimos entender el punto de partida: cómo nace un proyecto que da forma a una miniatura como esta. Antes de Aeringunr, había algo que queríamos entender: el origen.
Se podría decir que la idea de hacer algo que fuera completamente nuestro existió desde siempre.
Ya llevábamos años trabajando juntos en Joapala Studio, pero queríamos hacer algo que fuera diferente a lo que había en el mercado de las miniaturas por aquel entonces.
Desde el principio Épica Tales estaba planteado como algo que iría más allá de las miniaturas. Se trataba de hacer un universo con su historia propia, lleno de aventuras y personajes bien definidos, igual que una serie de televisión o una película.
Desde el principio Épica Tales estaba planteado como algo que iría más allá de las miniaturas. Se trataba de hacer un universo con su historia propia, lleno de aventuras y personajes bien definidos, igual que una serie de televisión o una película.
Se podría decir que la idea de hacer algo que fuera completamente nuestro existió desde siempre.
Ya llevábamos años trabajando juntos en Joapala Studio, pero queríamos hacer algo que fuera diferente a lo que había en el mercado de las miniaturas por aquel entonces.
EPICA TALES, o los “Cuentos de la Épica”, es una colección de relatos imaginarios de personajes legendarios, sus civilizaciones, sus aventuras, batallas y luchas cotidianas, los cuales quedaron perdidos en tiempos muy lejanos, cuando sólo unos pocos podían vivir para siempre en la memoria y la imaginación de quienes estuvieran dispuestos a contar y cantar sus nombres, a través de la Épica como género literario y de transmisión oral, mezclando fantasía y realidad.
El nombre de Epica Tales viene del latín y éste, a su vez, del griego, y como en español este género impregna también nuestra historia, “jugar” con la palabra en español, mezclándola con el inglés para darle también un carácter más internacional, fue una consecuencia natural.
Como toda historia tiene un principio, decidimos empezar con AERINGUNR, y puede decirse que toda la historia se desencadena a través de ella y su visión, la visión del Oráculo, quien le sugirió que debía partir hacia el Norte, en una misión para salvar al mundo de una terrible amenaza que pendía sobre su pasado, presente y futuro… Y sí, hay un libro en camino, y tal vez un juego…
Nuestra intención es que nuestras figuras representen y lleven consigo esa historia a través del tiempo, por lo que aún quedan muchas cosas por contar y mostrar. Queremos que estén vivas y que traigan retos, diversión y satisfacción a todos aquellos pinceles que encuentren en su camino.
No hay muecas ni gestos marcados: los párpados caen suaves, la boca apenas se define y la expresión se queda en un punto tranquilo, que aguanta bien cuando giras la pieza.
El casco recoge la cabeza sin apretarla y deja que la cara siga teniendo presencia. La luz entra limpia por la frente y los pómulos. El pelo aparece donde hace falta, lo justo para que la unión con el cuello no resulte dura ni artificial.
Hay bastante detalle, pero no se acumula: las texturas se alternan y ninguna intenta llamar más la atención que otra. Visto desde atrás, el casco cierra la figura con una forma clara y limpia.
Es una zona discreta, poco vistosa a primera vista, pero fundamental para que todo el conjunto se sostenga. Cuando te paras a mirarla, se entiende por qué.
Se integran bien en el conjunto y no rompen la lectura del torso. La diferencia de superficies ayuda mucho: la capa, más rugosa, contrasta con el cuerpo y la armadura, que se sienten más lisos.
Todo se entiende por capas, de fuera hacia dentro. Cada elemento suma información sin imponerse sobre los demás.
Eso añade peso a la parte trasera sin descompensar la figura. La espada queda al fondo, alineada con el cuerpo, presente más por su forma que por su detalle.
Es una vista directa y sincera: no depende del gesto ni del adorno. Todo se apoya en la proporción y en una silueta que funciona por sí sola.
Su forma aporta estabilidad visual y fija la figura al conjunto, en lugar de elevarla.
No busca protagonismo. Funciona como base en el sentido más literal: peso, solidez y una sensación de permanencia que sitúa al personaje en algo más grande que él.

Director creativo y editor
Diseño, maquetación, texto.