¡Únete a nuestro equipo!
Icono de Instagram que enlaza al perfil @revistaturno
Icono de Blueskyque enlaza al perfil @revistaturno
© 2025 Revista TURNO. Todos los derechos reservados.

El problema no es técnico, es narrativo

con Alfonso Giraldes ‘Banshee’

¿Quieres leer más artículos como este?

No te pierdas las últimas reseñas, entrevista y análisis. Suscríbete gratis a nuestra newsletter.

"Hoy en día ya hay pintores capaces de rozar la perfección técnica. Pero narrativamente todavía estamos empezando a descubrir nuestro lenguaje."

Conocí a Banshee en las Freak Wars de 2025. Revista TURNO tenía poco más de un mes. Entre el ruido habitual de cualquier evento grande, acabamos hablando un rato. Lo suficiente para entender dos cosas: que era un tipo bastante directo con sus opiniones, y que probablemente eso hacía falta dentro del hobby más de lo que muchos quieren admitir.

En algún momento de aquella conversación salió la posibilidad de hacer una entrevista. Me dijo que sí, aunque con una advertencia previa: él no tiene pelos en la lengua. Viendo cómo solemos hablar muchas veces dentro de este mundillo (siempre un poco entre algodones, siempre intentando no molestar demasiado) fue una propuesta que no pude rechazar. 

La conversación que vais a leer no intenta suavizar nada. Y sinceramente, creo que ahí está precisamente lo más interesante. 

Técnicamente brillante, narrativamente pobre

Hay gente dentro del hobby obsesionada con que la miniatura sea reconocida como “arte”.

El problema no es técnico, cree, no es que desde fuera no respeten el medio, sino que muchas veces seguimos contando exactamente lo mismo. Y quizá el primer paso para que el resto del mundo te tome en serio sea hacerlo tú primero. 

“No creo que el arte ‘mayor’ nos mire por encima del hombro. Creo que simplemente no nos conoce ni conoce lo que podemos hacer. Y creo que gran parte de la culpa es nuestra, porque no dejamos de hacer lo mismo una y otra vez.

La miniatura ha llegado a un nivel de desarrollo en el que se hacen cosas increíbles, al nivel técnico de cualquier otra disciplina figurativa. Ahí sí creo que podemos compararnos con la ilustración, el cómic o la pintura figurativa, porque trabajamos desde un lenguaje parecido. Pero no con el arte abstracto o con gran parte del arte contemporáneo, porque juegan a otra cosa distinta.

Y además, muchas veces nosotros también miramos ese mundo con desdén. Hay mucha gente dentro del hobby que desprecia cualquier propuesta más conceptual porque cree que todo se basa en ‘vender humo’. Yo no quiero entrar en el típico debate del cuadro blanco sobre blanco porque no me interesa demasiado, pero sí creo que a veces somos nosotros quienes levantamos la barrera antes que nadie.

De hecho, tengo amigos que trabajan en disciplinas mucho más reconocidas, como Pepe Larraz, y nunca me he sentido menospreciado. Al contrario: cuando ven el nivel que puede alcanzar una miniatura, suelen flipar bastante.

El problema es que tampoco podemos pretender que nos consideren automáticamente arte cuando el 90% de lo que se produce siguen siendo los mismos orcos, los mismos elfos o la misma tía semidesnuda con pechos de goma. Y no tengo nada en contra de eso. El problema es que exploramos muy poco la parte narrativa, el storytelling, la capacidad de expresar emociones o contar algo más personal.

“A nosotros nos encantan los orcos, los elfos y las hadas, pero a tu madre o a la mía probablemente les dé igual.”

Hay gente que sí lo hace y hace cosas muy interesantes, pero normalmente incluso esas propuestas parten de miniaturas comerciales. Y cuando trabajas sobre piezas diseñadas por otros, con otros objetivos y otras intenciones, tu capacidad creativa siempre está limitada. Evidentemente puedes aportar cosas, pero la obra deja de ser completamente tuya.

Ahora bien, hay personas capaces de diseñar, esculpir, pintar y componer sus propias piezas. Ahí sí creo que puede existir una propuesta artística completa. Pero entonces aparece otro problema: la exposición. Porque para que te consideren tienes que salir de tu círculo. Y creo que somos una comunidad muy endogámica, muy poco abierta a mostrar nuestro trabajo fuera del propio hobby.

Al final seguimos atrapados en las mismas temáticas. A nosotros nos encantan los orcos, los elfos y las hadas, pero a tu madre o a la mía probablemente les dé igual. Y si todas las propuestas giran siempre alrededor de lo mismo, es imposible no acabar limitado.

“Pintar un goblin no es automáticamente arte.”

También echo de menos que la gente más creativa se lance más a modelar. Mucha gente dice que no sabe, pero nadie sabía antes de empezar. Si quieres ser un artista completo, tienes que intentar controlar toda tu obra y todo el proceso creativo, al menos en la medida de lo posible.

Por eso, aunque creo que existen artistas increíbles dentro del hobby y propuestas realmente interesantes, honestamente todavía no considero que la miniatura sea arte en mayúsculas. Para mí, pintar un goblin no es automáticamente arte. Puede ser artesanía excelente, puede ser una demostración técnica brutal, pero el arte aparece cuando cuentas algo, cuando existe una relación emocional o personal con la pieza.

Y aun así quiero matizar algo importante: sí se puede contar algo utilizando IPs comerciales o miniaturas ya existentes. Puedes expresarte a través de un marine espacial perfectamente. El problema no es la herramienta, sino la propuesta.

Muchas veces veo piezas impresionantes técnicamente que, en el fondo, cuentan cosas muy simples. Mensajes extremadamente literales. Hablar de la depresión poniendo simplemente a un personaje llorando. Hablar del racismo mostrando a alguien saltando una valla. Son temas legítimos, claro que sí, pero muchas veces el lenguaje sigue siendo muy básico, demasiado directo, sin espacio para interpretaciones o lecturas más complejas.

“Narrativamente todavía estamos empezando a descubrir nuestro lenguaje.”

Y creo que eso también tiene que ver con la juventud del medio. Técnicamente estamos cerca de un techo. Hoy en día ya hay pintores capaces de rozar la perfección técnica. Pero narrativamente todavía estamos empezando a descubrir nuestro lenguaje.

Es parecido a lo que ocurrió en la pintura barroca. Técnicamente alcanzaron un nivel increíble muy pronto, pero los mensajes seguían siendo relativamente simples. Luego hicieron falta siglos para desarrollar nuevas narrativas, símbolos, dobles lecturas y formas más abstractas de expresión.

Creo que la miniatura está exactamente en ese proceso. Descubriendo todavía qué puede decir y cómo quiere decirlo. Por eso, aunque es una disciplina creativa y artística, todavía no creo que haya desarrollado un lenguaje lo suficientemente sólido como para hablar de ella como un gran arte consolidado.

Y luego está el público. Porque para que una disciplina sea considerada artística, también hace falta un público interesado en analizar arte. Y la realidad es que gran parte del hobby no tiene demasiado interés en eso. Solo hace falta ir a cualquier evento grande y ver qué tipo de actividades se llenan y cuáles no.

Puedes hacer una charla sobre historia de la miniatura con gente como Raúl García La Torre o Diego Esteban y aparecen veinte personas. Pero haces una masterclass sobre cómo copiar el enésimo no metálico paso a paso y aquello se llena.

Entonces también hace falta cierta autocrítica.”

Aprender a buscarse la vida

Dentro del hobby hay cierta frustración constante hacia quien no comparte procesos ni conocimientos en redes. Y en internet, para muchas personas, está la sensación contraria: que todo debería enseñarse, compartirse y documentarse. 

“Ni lo uno ni lo otro. Me parece algo muy personal y creo que cada uno puede hacer lo que le dé la gana. Yo he compartido toda la vida porque me gusta enseñar y me gusta ver crecer mi pequeño universo. Mi vocación es docente, así que tampoco soy del todo objetivo en esto.

Pero sinceramente no creo que sea un tema tan relevante. También pienso que mucha gente es muy vaga y quiere que le den todo hecho. Yo he aprendido muchísimo observando a otros, claro, pero sobre todo aprendiendo por mi cuenta, esforzándome y tratando de descifrar las cosas por mí mismo.

Alumnos asistiendo a una masterclass de pintura de miniaturas impartida por Banshee en Canadá.
Alfonso Giraldes ‘Banshee’ durante una de sus masterclass en Canadá en 2016, cuando aprender miniatura todavía significaba observar, practicar y equivocarse alrededor de una mesa.

¿Que un pintor conocido no comparte sus procesos? Pues tendré que buscarme yo la manera de entender cómo funciona lo que hace. Tendré que resolver el puzle por mi cuenta en vez de esperar a que otro venga a hacerlo por mí.”

Miniatura fantasy de un guerrero élfico con armadura negra y espada pintada por Banshee.
Con Narthalion, Banshee explora una atmósfera oscura y melancólica donde la pintura deja de buscar solo espectacularidad técnica para construir presencia y carácter.

Compartir no siempre te hace generoso

Durante años, el hobby ha tratado el conocimiento como una moneda de cambio. Siempre se habla del pintor que guarda secretos, pero no tanto de quienes consumen (consumimos) tutoriales, recetas y métodos como si aprender consistiese únicamente en repetir lo que ya hizo otro antes y replicarlo lo más rápido posible.

“Realmente no lo sé porque yo nunca he participado de eso. Llevo muchísimos años compartiendo absolutamente todo y eso me hace sentir bien conmigo mismo, con los demás y con la comunidad que sigue mi trabajo. La gente sabe que he dedicado mi vida por completo a esta disciplina y también a enseñar.

Pero vuelvo a insistir en lo mismo: todo es legítimo. Cada uno es libre de hacer lo que quiera. Yo no soy nadie para decirle a los demás cómo deben comportarse. Si alguien no quiere compartir sus procesos, está en su derecho. Otra cosa es que luego se le pueda considerar egoísta o no.

Lo que pasa es que también me parece egoísta la actitud contraria. Hay gente que solo busca recetas, que no hace el esfuerzo de investigar o desarrollar nada propio y que luego vas a un concurso y reconoces perfectamente la pincelada de este profesor, la receta de este Patreon y la composición copiada de una pieza famosa del año pasado. Y aun así están ahí recogiendo el premio sin mencionar a nadie.

Entonces, al final, egoísmo hay en todas partes. Hay gente egoísta y gente que no lo es. Depende completamente de la persona.”

Democratizar también es llenar todo de ruido

Ahora mismo puedes aprender a pintar casi cualquier cosa en dos clics. El problema es que también puedes aprenderla mal. 

“Creo que estamos ya en ese punto completamente. Hoy en día puedes aprender una cantidad absurda de cosas gratis o pagando muy poco, y además en muchísimas plataformas distintas. El acceso existe.

Otra cosa es qué se hace con eso. Porque este es un mundo con muchísimo ego mal gestionado y una necesidad brutal de reconocimiento. La gente necesita likes, necesita validación y necesita atención. Y ojo, no lo digo como una crítica moral. A todos nos gusta el reconocimiento. Simplemente creo que es evidente que funciona así.

Muchísima gente comparte contenido buscando precisamente eso. Hay personas capaces de pasarse toda una mañana preparando un PDF solo para recibir diez comentarios. Así que sí, el hobby se ha democratizado por completo. No tengo ninguna duda.

El problema es la calidad de la información que se comparte. Veo canales enormes de YouTube diciendo auténticas barbaridades, cosas objetivamente falsas, pero como tienen miles de seguidores, la gente las acepta casi como si fueran dogmas religiosos.

Comparativa entre la escultura original y la versión pintada de una miniatura fantasy por Banshee.
Para Banshee, pintar una miniatura no consiste solo en colorear una escultura, sino en reinterpretar sus volúmenes para construir una intención narrativa propia.

Y ahí sí creo que hay un problema serio. Porque muchas veces el contenido está hecho desde el desconocimiento absoluto. Información mal planteada, desinformación o directamente cosas inventadas. Yo, personalmente, prefiero escuchar hablar de pintura a alguien que lleve veinte años trabajando con materiales o que diseñe pinturas profesionalmente, no a alguien que simplemente tiene números.

Pero vivimos en una cultura donde el seguimiento muchas veces vale más que el conocimiento. Si tienes suficientes likes, da igual que estés diciendo una gilipollez enorme: la gente la va a repetir igual.”

El algoritmo también pinta miniaturas

Hay una frase que aparece constantemente cuando se habla de concursos, redes o visibilidad dentro del hobby: “siempre están los mismos”.

Hay miles de miniaturas impecables que desaparecen de tu cabeza a los cinco segundos. Y luego están las otras. Las que reconoces instantáneamente incluso antes de saber quién las ha pintado. 

Totalmente. El hobby está completamente condicionado por eso. Hay muy poca gente que se salga de las tendencias, de lo que funciona o de lo que el algoritmo premia. Y precisamente por eso hay muy poca gente que destaque de verdad.

Por eso me hace gracia cuando escucho ese comentario típico de ‘es que siempre están los mismos’. Claro que siempre están los mismos. Son personas que tienen personalidad propia y que han conseguido destacar haciendo algo reconocible, no copiando el enésimo no metálico igual sobre el enésimo marine igual.

Al final, lo que tú haces probablemente lo hacen otras cientos de miles de personas. Y seguramente miles de ellas lo hagan incluso mejor que tú. Entonces, si realmente quieres destacar, quizá lo que tienes que hacer es dejar de perseguir lo trendy y empezar a proponer algo propio.

No se trata de ignorar lo que aprendes, sino de integrarlo en tu propia forma de expresarte.”

Cuando el hobby no sabe leer una obra

Y luego está el público. Porque para que una disciplina sea considerada artística, también hace falta un público interesado en analizar arte. Y aquí la culpa no es de “ellos”. Eres tú, soy yo, somos todos nosotros. Al final, el hobby también refleja aquello que decidimos premiar. La sensibilidad de una comunidad no aparece de la nada: se construye con el tiempo, con curiosidad y con ganas de mirar algo más allá de si una miniatura “mola” o no. 

Y eso no significa que todo el mundo tenga que convertirse en crítico de arte ni empezar a hablar en metáforas imposibles. Simplemente significa aprender a detenerse un poco más delante de las cosas. 

Mira, te pongo un ejemplo. Hace unos años, un tío presentó una escena utilizando figuras comerciales en la que hablaba de los horrores de la guerra y de cómo los buenos no son tan buenos y los malos no son tan malos.

La escena mostraba a un grupo de guardias imperiales de Warhammer 40.000 rodeando a una Eldar en una situación bastante violenta, dando a entender una agresión sexual. Y eso, dentro del mundo del arte, sería una propuesta completamente válida. Muy literal, sí, pero válida. La ves y piensas: qué horror, qué incómodo, qué bien construida está la tensión.

Bueno, pues a ese tío se le canceló.

Entonces también hay un problema con el público. Mucha gente dentro del hobby no consume arte, no analiza arte y no tiene interés en hacerlo. Y eso limita muchísimo el tipo de propuestas que pueden aparecer.

Entonces también hace falta cierta autocrítica.”

Y quizá ahí esté una de las mayores contradicciones del hobby. Queremos que se nos tome en serio como disciplina artística mientras reaccionamos con incomodidad cada vez que una obra intenta precisamente, incomodarnos de verdad. Queremos que nos consideren arte, pero muchas veces seguimos esperando que todo sea agradable, espectacular y fácil de consumir. 

Porque una miniatura puede ser técnicamente perfecta y no decir absolutamente nada. Pero también puede decir algo incómodo, torpe o incluso desagradable… y así ser, mucho más interesante.

Tal vez el problema no sea que el hobby no haya desarrollado todavía un lenguaje artístico propio. Tal vez el problema es que muchas veces todavía no sabemos qué hacer cuando alguien intenta utilizarlo de verdad. 

Retrato de Alfonso Giraldes ‘Banshee’ durante un evento relacionado con el hobby de miniaturas.
Alfonso Giraldes ‘Banshee’

Artista y fundador de Miniature Art Academy
2 Slayer Sword · 13 Golden Demon · Best of Fantasy San Savino 2019 · Crystal Brush

@whoisrooster, fundando desde los márgenes
Borja de Frutos @whoisrooster

Director creativo y editor
Entrevista, diseño y maquetación.

No Comments

Post A Comment